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Ruta Overland. La Ultima Razia de Almanzor

Siempre he sido de los que construyen la casa por el tejado, de los que empezaban a leer el periódico en papel por el final, de los que leía el final del libro antes de tiempo para ver si la historia me convencía. Así pues, en esta ocasión también podría ser un buen principio comenzar por un gran final. El final de Almanzor. 

La ruta que os presento es una última ruta, la ruta de Almanzor en su camino a Medinaceli, su paso por la provincia de Soria. Esta ruta transcurre exclusivamente por esta provincia y en ella he pretendido unir por caminos fuera de asfalto los pueblos que, según los historiadores, recorrió Almanzor con sus tropas por esta provincia, hasta llegar a Medinaceli.

Vamos a intentar recorrer los pueblos de la provincia de Soria por los que pasó el ejército andalusí en su retirada a Medinaceli. Nuestra meta no es otra que poder unir por caminos todas las poblaciones por las que transcurrió Almanzor en su retirada intentado evitar en la medida de lo posible el asfalto. Os animo a que os unáis a mí en este recorrido.

Aquella última ruta de Almanzor, y esta primera ruta overland nuestra, arranca en Vinuesa y pasa por Molinos de Duero, Mueredra, Abejar, Cabrejas del Pinar, Muriel Viejo, Muriel de la Fuente, Calatañazor, La Muela, Nafría de la Llana, Fuentelárbol, Fuentepinilla, Andaluz, Fortaleza de Gormaz,(si bien no consta que Almanzor pasara por este lugar su interés histórico merece la pena que pasando tan cerca, nos desviemos a echarle un vistazo) Berlanga de Duero, Cihuela, Casillas de Berlanga, Caltojar, Bordecorex, Rello, Barahona, Romancillos de Medinaceli, Yelo, Miño de Medinaceli, para acabar en Medinaceli.

La provincia de Soria, en aquellos tiempos, corría el año 1002, era zona fronteriza, lo que podríamos identificar como el lejano far west de la edad media, en la que los territorios no tenían un dueño claro, cristiano o musulmán, y en la que lejos de estar claramente divididas ambas comunidades vivián en una convivencia más o menos llevadera. Por tanto, estos lugares rezuman historia por sus todas sus esquinas, caminaremos por la zona fronteriza, os ánimo a que os arméis de curiosidad y recorráis conmigo esta región absorbiendo todo lo que sus caminos, piedras y leyendas nos ofrecen.

En esta ruta iremos descubriendo los atractivos histórico-artísticos, que cada una de estas localidades nos presentan con independencia del periodo histórico al que pertenezcan y sin limitarnos a que tengan relación con nuestro personaje. Como os digo, él solo es una excusa para salir a recorrer estos pueblos y caminos de Soria.

Con la esperanza de que esta última ruta de Almanzor, llamada el camino de la Yacija, sea la primera de una larga lista de rutas en las que, tomando la historia y leyendas como excusa, nos prestemos a recorrer los caminos más agrestes y recónditos de esta milenaria parcela de tierra que es hoy nuestro hogar y antes el de muchos otros. Tarde o temprano aprenderemos, porque la historia así nos lo enseña, que todos alguna vez fuimos, y muchos aún lo somos, migrantes en esta tierra.  

Una breve reseña del personaje histórico cuya ultima ruta overland (por qué no denominarla así) hemos tomado como excusa. Corría el año 1002, más concretamente el día 11 de agosto, cuando moría en Bordecorex, un pueblecito de la provincia de Soria, Castilla y León, España, Ben Abi-Amir Muhammad, apodado como Al-Mansur bi-Allah, (el Victorioso por Dios), más conocido por la historia y por todos nosotros como Almanzor.

Almanzor, ejerció el poder indiscutible en al-Andalus durante más de 20 años. Fue caudillo militar del Califato de Córdoba y Visir (fue nombrado “Hayib”en el año 978) del Califa Hisham II. Al parecer consiguió su influencia de Subh (Aurora) esposa del Califa Al-Hakam II, vascona de nacimiento, hija del rey del Pamplona y madre del futuro Califa, de la que según muchas fuentes era amante. En la práctica fue el caudillo absoluto del Califato de Córdoba

Almanzor, durante sus 20 años de mandato atacó incansablemente los territorios y fronteras cristianas de la Península. Por su parte, debió ser buen gobernante y administrador ya que proporcionó a sus súbditos un largo período de tranquilidad y bienestar

Sus biógrafos le atribuyeron más de cincuenta expediciones victoriosas con la cristiandad. Su muerte ocurrió al regreso de su última expedición contra la Rioja, dónde destruye el Monasterio de Suso en San Vicente de la Cogolla.

En la primavera de aquel año 1002, tras saquear el monasterio de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, Almanzor, primero enfermo y luego herido y enfermo, inició su retirada hacia el Sur a través de los territorios sorianos. Posiblemente enfermo de gota y hostigado por las tropas cristianas decide dirigirse a la ciudad árabe de Medinceli en busca de refugio con la intención de recuperarse. Su estado de salud hizo que sus tropas tuvieran que ralentizar la marcha, lo que pudo favorecer a los reyes cristianos aliados que le seguían de cerca, para tenderle una emboscada en Calatañazor, mejor dicho, a sus pies en el llamado Valle de la Sangre.

En este Valle acamparon las tropas andalusíes y es en él donde les atacaron los ejércitos cristianos. A pesar de su estado de salud, Almazor decidió dirigir él mismo a su ejército en la que sería su última batalla resultando herido de muerte.

Tras la batalla, por la noche los andalusíes emprendieron la retirada camino a Medinaceli dejando su campamento sin desmontar, en píe, de forma que, a la mañana siguiente, las tropas cristianas, con la esperanza por fin de dar muerte a su mayor enemigo, reemprendieron el ataque, pero se llevaron la sorpresa de que sólo consiguieron apresar un campamento vacío, fantasma.

Se cuenta que los cristianos siguieron y acosaron a las tropas de Almanzor en su retirada, sin llegar, no obstante, a atacarle abiertamente. Parece ser que sabiéndole herido de muerte los reyes cristianos en señal de respeto y reconocimiento de la importancia de su persona permitieron su llegada a Medinaceli.

Almanzor emprendió su retirada de Calatañazor a Medinaceli, en un primer momento, en una litera tapada, oculto a la vista de sus tropas, hasta Bordecorex, lugar donde falleció. Posteriormente, ya fallecido, fue llevado a hombros de sus generales hasta Medinaceli, donde fue enterrado. Cuentan que su cuerpo se cubrió con un lienzo de lino que había sido tejido por sus hijas para este fin y que llevaba siempre encima cuando salía a la aceifa, a la batalla. ¡Siempre preparado para morir!

Sobre su cuerpo se extendió el polvo de sus batallas que fue recogiendo durante toda su vida guerrera de su propia ropa después de cada una de ellas con este fin de ser enterrado en él. Fue sepultado, al parecer, en el patio del alcázar de Medinaceli, y a modo de epitafio se recogieron las siguientes palabras en mármol en su lápida

“Sus hazañas te enseñarán sobre él,

como si lo vieras con tus propios ojos.

Por Dios que jamás volverá a dar el mundo nadie como él,

Ni defenderá las fronteras otro que se le pueda comparar”.

 



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Publicado 08-05-2022 | Categoría: The Shire Overland


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